Vence el miedo a un futuro incierto

Transcurría el año 977, en el monasterio de Suso, de San Millán de la Cogolla. Un monje escribía las primeras glosas en castellano, en el margen de un sermón de San Agustín, escrito en latín, que hablaba sobre las señales del final.

Este es pues, el origen del idioma español. Esas primeras frases en español, son en realidad una oración susurrada con estremecimiento por el monje, después de leer los horrores del fin del mundo que San Agustín anunciaba para el año 1000 de la era cristiana, es decir, para unos veintitrés años más tarde.

La transcripción de aquella oración al castellano actual, realizada por el filólogo Ramón Menéndez Pidal, recita de la siguiente forma:

«Con la ayuda de nuestro dueño, don Cristo, don Salvador, el cual dueño es en la honra y el cual dueño tiene la potestad con el Padre, con el Espíritu Santo en los siglos de los siglos. Háganos Dios omnipotente tal servicio hacer que delante de su faz gozosos seamos».

Aquel monje pedía en su oración, gozo en una época de temor generalizado, por los desastres y calamidades anunciados. Él sabía claramente que, ante el terror que se vivía en la época por lo venidero, encontraría consuelo y paz en la oración.

¿Está alguno entre vosotros afligido? Haga oración. ¿Está alguno alegre? Cante alabanzas. Santiago 5:13

En cuántas ocasiones nos hemos hallado en situaciones difíciles a las cuales no encontramos soluciones, aunque hicimos todo lo posible. Pueda ser que vivimos con temor a lo venidero como por ejemplo: perder a nuestra familia o aquellas personas que amamos, perder nuestros trabajos o las cosas que con esfuerzo hemos logrado tener. Esto no nos permite vivir en paz, y no disfrutamos nada de todo lo que tenemos.

Cuando oramos, Dios nos da paz, aunque estemos pasando los peores momentos en la vida. La oración nos fortaleza, nos llena de fe y de esperanza.

Te animo a orar este día.

Por Huellas Divinas

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