Planear los movimientos adecuados

Los campistas y el personal de Camp Au Sable se alineaban a lo largo del muelle mientras Chuck Knorr, el saltador olímpico, avanzaba hacia el extremo del trampolín. Se dio la vuelta y quedó de pie sobre el borde del trampolín, dando la espalda al agua. Estiró los brazos y cerró los ojos. Durante unos segundos permaneció inmóvil. De repente, saltó del trampolín, se dobló y se enderezó de nuevo antes de entrar en el agua sin ninguna salpicadura.

Cuando se le preguntó por qué había cerrado los ojos antes de saltar, Chuck explicó que practicaba los saltos mentalmente antes de dejar el trampolín.

-Programo el cerebro para que cuando empiece el salto mi cuerpo haga automáticamente los movimientos adecuados-.

El éxito de Chuck dependía de la preparación que hacía antes de saltar del trampolín.

Por eso, dispónganse para actuar con inteligencia; tengan dominio propio, pongan su esperanza completamente en la gracia que se les dará. 1 pedro 1; 13, NVI

Los jóvenes también deben prepararse. No para saltar desde un trampolín, sino para las cosas que lo inciten a hacer los chicos de su edad.

¿Sabes qué harías si:

  • alguien te ofreciese un cigarrillo o una bebida alcohólica?
  • un amigo te invitase a ver una película indecente?
  • un compañero de clase te pidiese que lo ayudases a copiar en un examen?

Sin una planificación previa, será casi imposible que hagas lo correcto. Harás lo más fácil y no lo que es correcto.

Pero si, previamente, has decidido cómo te enfrentarás a la tentación, puedes estar preparado, como Chuck. Para hacer los movimientos adecuados.

Renee Coffee (“El viaje increíble”)

¡Compartir!
Suscríbete