Notificaciones peligrosas

Todas las noches Sofía dejaba su teléfono celular al lado de su almohada, en espera de un mensaje de su nuevo amigo, el cual había conocido recientemente en Facebook. Ninguno de los dos se había visto personalmente, ya que todo inició un día cuando ella estaba revisando sus redes sociales y encontró una solicitud de amistad de alguien que, según su perfil, se llamaba Robert.

La foto de Robert, impresionó a Sofía, era de un joven apuesto de cara dulce y sincera. Un simple “hola” de parte de Robert abrió lo que luego se convirtió en largas conversaciones.

Las notificaciones del chat, tanto como la confianza aparente, comenzaron a crecer. Sofía, de 16 años, pensaba que era el destino que le había puesto a Robert en su vida, para que ambos llegaran a ser novios y luego casarse.

Un mes después, Robert le pidió que se encontraran en algún lugar para poder conocerse, Sofía aceptó muy feliz.

Sus padres ya habían notado un cambio de comportamiento en la joven, al chatear en el teléfono por largas horas de la noche, incluso a la hora de comer se distraía al estar pendiente de las notificaciones en su celular.

El día llegó, Sofía y Robert se conocerían por primera vez. Ella salió temprano de su casa y solo dijo a sus padres que saldría con sus amigas, sin dar mayores detalles.

Llegó la noche y Sofía no había regresado, el ambiente se comenzó a poner tenso para sus padres, la preocupación y la angustia aumentó cuando intentaron comunicarse con ella, pero su teléfono parecía estar desconectado.

Pasaron muchos días de búsqueda intensa y no se obtuvo ninguna pista de Sofía. La policía catalogó el caso como uno más en las estadísticas de desapariciones sin resolver. Sofía pudo ser víctima de la trata de personas o de un violador desalmado, quizás nunca se sabrá cómo fue su final, lo que sí sabemos es que no fue el destino que imaginó.

«Todo está permitido», pero no todo es provechoso. «Todo está permitido», pero no todo es constructivo. 1 Corintios 10:23 NVI

Dios en su palabra es certero al decirnos que todo nos es permitido pero no todo es constructivo. En esta era tecnológica es incomprensible hasta qué punto puedan llegar las redes sociales a ocupar un lugar en la vida.

En muchas ocasiones podemos ver familias cenando en la mesa y nadie conversa entre sí. Los padres y los hijos están ocupados con sus móviles, conversando con otras personas. Pareciera que hemos olvidado lo fundamental que es la conversación verbal dentro de la familia.

Las redes sociales son importantes para relacionarnos con otras personas conocidas que a veces están en lugares muy distantes y que probablemente de otra manera no podríamos hacerlo.

Utilizándolas correctamente, pueden ser una gran herramienta de comunicación, información o incluso de evangelización. Pero con un uso inadecuado, pueden llegar a ser muy perjudiciales.

Una de las recomendaciones que se da con respecto al uso de las redes sociales es que no confíes en personas que no conozcas personalmente.

También puede ser que estemos ocupando más tiempo para el internet que para la oración o la lectura de la Palabra de Dios.

Te animo a reflexionar y considerar que lugar ocupan las redes sociales en tu vida y si estás haciendo lo correcto con ellas.

Por Huellas Divinas 

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