La hermosura de su gracia

Una pequeña aldea en el continente africano tiene entre sus innumerables costumbres una en la que cada vez que una joven es pedida en matrimonio, ella se tiene que someter a un “período de belleza”. La joven novia comienza esa fase con varios días de anticipación a la boda. Ese largo período consiste en pasar el tiempo encerrada en una casa, comiendo, y tomando leche de vaca, siendo atendida por una mujer de su familia.

La meta de ese extraño tratamiento de belleza es lograr que la joven suba de peso, porque para ellos una mujer con mucho peso es mucho más hermosa que una de un cuerpo delgado. El motivo de esa rara tradición es que si un hombre tiene una esposa delgada demuestra que tiene miseria y pobreza en su hogar. En cambio, cuando un hombre tiene como esposa a una mujer de mucho peso, da a conocer que tiene suficientes recursos para sostener su hogar.

Parece algo inconcebible para nuestras ideas de belleza física.

Entre las muchas culturas y sociedades de nuestro mundo, hay muchas diferencias de conceptos y pensamientos.

Eso nos ayudará a entender que el pensamiento de Dios es en ocasiones muy diferente al pensamiento humano.

“Pero el Señor dijo a Samuel: No te dejes impresionar por su apariencia ni por su estatura, pues yo lo he rechazado. La gente se fija en las apariencias, pero yo me fijo en el corazón.” 1 Samuel 16:7 (NVI)

Él nos mira como la mejor obra de arte, su mayor inspiración por sobre toda la creación y sobre nosotros ha depositado su gracia.

Si tu apariencia física no es la que quisieras tener o crees que tu vida no vale mucho, lo más seguro es que te estas dejando llevar por las ideas que los demás tienen sobre ti.

No menosprecies al Artista, al Creador y Dador de Vida. Él te ha dado el más grande valor y eso es lo que importa. Tú eres su creación perfecta.

Por: Huellas Divinas

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